De origen egipcio, transformada por los romanos, traídas por los vascos a la Argentina. El Gaucho, el ícono más representativo del país y nuestra tierra, adopta la Alpargata, Abarka o Espardrille, a su vida y costumbres.

La comodidad y la liviandad de este calzado fueron argumentos para la elección del andar de estas diferentes culturas. En pelota vasca, en jineteadas, en bailes, en paseos, en oficios.

Hoy, varios siglos después, Alwe toma este ícono y lo re-significa, actualiza, robustece y moderniza.

Hoy, alpargata, se escribe Alwe.